sábado, 29 de octubre de 2016

SOROLLA

 EL BAÑO DEL CABALLO

Sorolla combina en su vida dos obsesiones el arte y la familia, y si le hubiesen dado a elegir no hubiera sabido que escoger, si pintar o estar con los suyos. La pintura fue su amante, y según su mujer Clotilde, una amante muy celosa.

Con dos años de edad, fallecen sus padres. Su hermana Eugenia y él, fueron acogidos por su tía Isabel y su maridoDe esta gran pérdida emocional nace la pasión y amor hacia su familia, hacia su querida Clotilde "tengo contigo el amor de madre que nunca tuve".

Influido por el arte y la técnica de la fotografía, esta última desarrollada en el taller del que sería más tarde su suegro, Antonio García Peris, le permitió al joven Sorolla familiarizarse con la técnica fotográfica y desarrollar una mirada que vemos en muchas de sus obras en las que utiliza encuadres más propios de la fotografía que de la pintura. Visión fotográfica, en bocetos, apuntes, encuadraba, enmarcaba la composición como si fuera una foto.


El baño del caballo.1909

Centrare esta exposición en un periodo concreto de la vida de Sorolla, sus mejores escenas de playa, pintadas en 1908 y 1909.

En el baño del caballo se observa la sinfonía de blancos y azules, tan significativos de este 1909, al igual que en el lienzo Paseo a orillas del mar, donde pinto a su mujer e hija. Compositivamente, muestra un recurso muy frecuente en su producción.El punto de vista se sitúa a la altura del joven que protagoniza la escena, pero el objetivo parece inclinarse. Con ello, la atención del espectador se centra, la mirada queda atrapada en la superficie del lienzo y se mueve impulsada por los reflejos de luz y la línea ondulante que crea el agua en la orilla.  Sin duda, a Sorolla le interesa mucho más lo que ocurre en el suelo que en el cielo. La orilla está llena de efectos con interés visual: el cuerpo brillante por la piel mojada, la lámina de agua que hace de la arena un espejo, los reflejos de la luz en el agua inquieta y las sombras. 

Paseo a orillas del mar.1909

Los cuadros de Jávea, muestran la preocupación del pintor por plasmar con absoluto realismo y con pinceladas enérgicas y seguras la luz del Mediterráneo, la extraordinaria belleza de sus aguas, los paisajes y el movimiento vibrante del sol sobre los cuerpos y el mar. En el mar tiene todos los retos que él se puede plantear como artista, su Jávea sublime, intensa, las velas, el regreso de los pescadores, las luces de mil colores reflejadas en el mar.

Esperando la pesca. 1908

Refleja en sus lienzos la luz del mediterráneo con todas las tonalidades del blanco, vibrantes azules, ocres intensos y verdes agua. En esta etapa pinta casi exclusivamente al aire libre. Los lienzos de gran formato los planta en la playa, a modo de tenderete construido con maderas y toldos, para que no les de la luz directa del sol. Pero con todos los inconvenientes, primero el sol, luego el aire con la brisa de la playa, y también con los transeúntes que se paran a mirar su pintura.

Valencia a la luz de la mañana. 1908

Corriendo por la playa.1908


A Sorolla le agradaba mucho pintar, a veces hasta 4 horas bajo el sol, contempla la naturaleza y la convierte en suya. Para él no era trabajo físico sino emotivo, hasta el punto de que al finalizar de pintar, unas 3 horas, se sentía a gusto y más tarde, 1 hora más, un periodo para serenarse, temblaba e incluso a veces lloraba.










Pintor clasicista y moderno con los colores del mediterráneo en su paleta. Entre la tradición y las vanguardias, se inspiró en el mundo que le rodeaba, supo verle la cara luminosa a un país acostumbrado a vestirse de negro y dejo que la realidad le guiara por los caminos de la naturaleza y naturalidad. El interés por la luz y por el color supera el interés por el motivo.


Niños en el mar. 1908


Corriendo por la playa. 1908


Al agua.1908

Idilio en el mar.1908 SOROLLA

Saliendo del baño.1908

Capacidad para representar el movimiento de las olas y el juego de luces y ecos que éstas levantan con su movimiento. El cromatismo es asombroso, a la vez que su naturalismo y realidad.


El balandrito.1909


Relacionamos res pintores con diferentes maneras de plasmar la figura humana en un mismo contexto. En todos se plantea una composición de primer término donde la visión desde arriba hacia abajo permite al artista delimitar su escena por completo en el agua, de modo que la atención se concentra en la presencia de los cuerpos al sol, junto a sus reflejos y a la sombra que proyectan sobre el mar. 
A Fortuny le caracteriza la pincelada suelta y espontánea. En Sorolla las pinceladas son largas y ondulantes e indican el movimiento del mar, los toques más empastados aparecen en los brillos de los cuerpos, así como la composición de sus colores. Y en John Singer Sargent apreciamos que la
pintura de técnica y temática es similar a la de Sorolla. Realizarán una pintura naturalista, basada en la vida moderna de su alrededor, haciendo hincapié en la incidencia de la luz y con una pincelada suelta.
Las escenas de playa de Sargent son realmente similares a las de Sorolla, pero con la diferencia de que fueron pintadas veinte años antes., la obra de Sargent fue realmente influyente en la pintura de Sorolla. Se conocieron en París, en la Exposición Internacional, e iniciaron una amistad.


Desnudo en la playa.1874 MARIANO FORTUNY


Escena de playa Nápoles. 1879 John Singer Sargent


Sobre la arena. 1908

También mostrar otra obra de John Singer Sargent que podría confundirse con Sorolla.



Chica pescando. 1913

Gregory Frank Harris, un pintor americano que sigue la estela de la obra de Sorolla.

On the Pacific shore. Gregory Frank Harris

Sorolla pinta deprisa no vaya a ser que se le escape el instante. Cuando se planta frente al lienzo empieza la lucha, en su primer trazo después de pensar en cómo será la composición, velocidad y tiempo aparecen en el lienzo, y al finalizar, es el momento del sueño terminado.









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